Relación familia-escuela: una asignatura pendiente
en muchos centros educativos

Durante las últimas décadas se han producido cambios muy importantes en la estructura y en las relaciones familiares. Entre ellos, el aumento progresivo de familias con tipologías
que antes eran poco frecuentes, la incorporación de muchas madres al mercado laboral, la disminución del número de personas que conviven bajo un mismo techo, o la generalización de horarios laborales que dificultan un funcionamiento familiar normal.
La escolarización se inicia cada vez a edades más tempranas. La escuela ha ido asumiendo responsabilidades educativas que antes no tenía, mientras que, de forma paralela, ha ido disminuyendo su preponderancia: la televisión educa, las actividades extraescolares y de ocio también, las familias poseen niveles educativos más elevados, Internet… No obstante, a pesar de los nuevos agentes educativos, la vida de la mayor parte de niños y jóvenes, desde los primeros años hasta la adolescencia, transcurre principalmente en los ámbitos familiar y escolar.
Las intereses de las familias respecto a la función de la escuela son muy variadas y también se han ido transformando
Los cambios legislativos de los últimas décadas buscando una escuela más participativa, no han traído modificaciones en las actitudes de los sectores implicados. Las AMPas han sido el cauce de participación de los padres y, muchas veces, han suplido las carencias de la administración.
Cada vez es mayor la diversidad de normas y valores de las familias de nuestras escuelas. Independientemente hay una gran sensación de incertidumbre y de desorientación sobre las pautas a seguir en la educación de los hijos también es creciente. Si de algo podemos estar seguros, es de que no se pueden hacer generalizaciones acerca de las familias de nuestro país. No existe un único modelo, sino que existen muchas tipologías familiares que conviven en un mismo territorio y dentro de una misma escuela: la diversidad es la norma.
Dada la complejidad de nuestro tiempo, creo que no es posible educar de forma adecuada en la escuela si no se establece cierta complicidad con la familia. Los docentes no tienen más remedio que contar con los padres para que exista coherencia entre lo que se hace en casa y en la escuela; esto es así independientemente de que los padres sean buenos o malos educadores o de que estén más o menos motivados para colaborar. Los
padres, por su parte, tampoco deberían plantearse la educación al margen de los centros educativos. Familia y escuela no pueden trabajar aisladas en la educación de niños y jóvenes.

Condiciones para que se dé la participación de madres y padres en los
centros.
Las familias de los centros educativos son muy diferentes, sus intereses y sus expectativas respecto a la escuela, también. Es necesario cómo compaginar las diferentes visiones que se pueden dar sobre la educación de niños y niñas y como crear realmente las condiciones para la participación de padres y docentes en el funcionamiento de los centros. hay seis requisitos necesarios:
1) el modelo de escuela participativa disponga de un amplio consenso social;
2) el equipo docente esté convencido de la necesidad de una buena implicación de las familias;
3) los padres y docentes deben de compartartir unos objetivos;
4) tiene que existir un reparto claro de funciones que no dificulte una gestión ágil y la toma de decisiones;
5) en el centro se tiene que crear contextos que favorezcan la participación;
6) los docentes tienen que disponer de tiempo y de formación para crear y mantener vivos
Muchas de las frustraciones de padres y docentes relacionadas con la participación pueden tener su origen en no haber precisado con cierto detalle en que parte de los procesos debe intervenir cada uno. Sería preciso delimitar ámbitos de competencia, de forma que cada sector se implique en función de la preparación, de la disponibilidad y del papel que le corresponde es también imprescindible que se establezcan procedimientos claros y mecanismos ágiles para que la participación de las familias se ajuste a los objetivos previstos y no dificulte el normal funcionamiento de los centros. Esta voluntad de colaboración no puede suponer, en ningún caso,hacer menos fluida la toma de decisiones y debe evitar entrar en discusiones circulares que no llevan a ninguna parte. Esta situación supondría, en la práctica, entorpecer el normal funcionamiento de los centros y tendría los efectos contrarios a los pretendidos, la mejora de la calidad de la enseñanza y su mejor adaptación a la realidad de los alumnos y sus familias.
TRIBUNA ABIERTA. OPINION. MARTÍ COSTA Y RAFAEL TORRUBIA BELTRI. UAB
El centro educativo no puede ser únicamente un espacio en el que se imparten clases durante cinco o seis horas cada día, ha de ser mucho más. Los cambios sociales que se están produciendo no nos permiten continuar educando de la misma manera que hemos venido haciéndolo en el siglo pasado. La formación integral de nuestros jóvenes requiere repensar muchos aspectos de los procesos de socialización. Por poner un ejemplo, las
actividades de ocio y el espacio del comedor escolar también son espacios de socialización, a los que deberían tener acceso todos los jóvenes, pero en los centros públicos, estas actividades no están habitualmente bajo la responsabilidad directa de los docentes. Es necesario generar los espacios y los tiempos para los nuevos agentes educativos y darles el protagonismo que les corresponde dentro de los centros. La escuela ha de ofrecer lo que tiene, que es mucho, a su entorno, y también ha de ser más permeable a las influencias exteriores, abrirse y compartir una parte de sus responsabilidades con otros agentes socializadores que complementen la tarea de maestros y profesores: entidades juveniles, mediadores culturales, asistentes sociales,dinamizadores de grupo, etc. Lo más importante de todo es que sólo desde un planteamiento integrador que contemple la corresponsabilización de todos los agentes educativos será posible superar con éxito el gran reto que significa educar en el siglo XXI. Una escuela con participación de toda la comunidad y más abierta al territorio se ha convertido en una de les exigencias de nuestro tiempo.

Documento Consultado: “Relación familia-escuela: una asignatura pendiente
en muchos centros educativos” Martí Costa Borràs 1 y Rafael Torrubia Beltri 2 1EAP Terrassa 2Universitat Autònoma de Barcelona.